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Córdoba...
 

Córdoba es una de las más encantadoras ciudades del mundo y uno de los destinos más atractivos en el sur de España. Hace muchos siglos la gente se estableció allí en los bancos del río Guanalquivir, y hoy en día la ciudad todavía conserva su belleza ligada en gran parte a su pasado árabe y morisco.

Muy pocos lugares en el mundo pueden presumir de haber sido la capital de la Hispania Ulterior bajo el Imperio Romano, y la capital del Al-Andalus (el muy civilizado Estado árabe en el sur de Europa) y el Califato. Tal esplendor es palpable en la riqueza intelectual de este centro de sabiduría y conocimientos, que ha visto el nacimiento de figuras como Séneca, Averroes y Maimónides.

Su gran riqueza cultural se refleja a través de sus monumentos y museos, que sin duda merecen una visita. Por otra parte, también se trata de una ciudad muy animada por la mejor tradición andaluza, famosa por su baile flamenco y los toros.

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, junto con sus grandes atracciones históricas, también destaca su condición de próspera ciudad moderna con grandes restaurantes, bares y una vibrante vida nocturna.

La mejor época para visitarla es entre mediados de abril y mediados de junio, cuando el cielo es más azul, las temperaturas son agradables y los hermosos patios y calles se encuentran repletos de abundantes flores y follaje.

Nos alojamos en el AC Córdoba Palacio, un magnífico hotel de 5 estrellas ubicado en una zona privilegiada. Moderno, con habitaciones espaciosas y una atención impecable, fue la base perfecta desde la cual explorar la ciudad.

Como capital del califato Omeya de España, Córdoba fue una de las mayores y más avanzadas ciudades del mundo medieval. El esplendor de aquella época todavía se puede admirar en la Mezquita, uno de los mayores lugares de interés turístico del país.

Sus hileras de columnas, las arcadas de color rojo y blanco, el ornamentado mihrab (nicho de oración) y la maqsura (área reservada para el califa), nos dejaron impresionados. La catedral enclavada en el centro de la mezquita en el siglo XVI también inspira a reflexionar sobre la variada historia de España.

En torno a la Mezquita se encuentra el casco histórico, un barrio de calles estrechas y sinuosas que aún conserva algunas de las murallas exteriores, puertas medievales, plazas llenas de encanto y patios con brillantes macetas.

El barrio judío, justo al noreste de la Mezquita, es un buen lugar para dar un paseo. Arquitectónicamente hablando, no queda mucho del Alcázar (palacio) de los reyes cristianos, pero los jardines son adorables, mientras que un paseo por el Puente Romano te dará una buena vista de la ciudad y la mezquita, así como de una noria y antiguos molinos del río Guadalquivir.

Si te gusta la arquitectura islámica, no te pierdas la Medina Azahara, una ciudad palaciega construida en el siglo X al oeste de Córdoba, y considerada un hito del arte morisco. Es mejor realizar una excursión guiada, tanto para que te orienten como para que te platiquen acerca de los distintos edificios y lugares.

Córdoba es también sinónimo de arte, cultura y ocio gracias a una multitud de eventos culturales que se organizan durante todo el año: festivales flamencos, conciertos, ballet y otras actividades que se complementan con una serie de museos y una animada vida nocturna.

Los restaurantes y bares de tapas reflejan el gusto por la buena mesa de los cordobeses. La mejor manera de comer en Andalucía es "al fresco", disfrutando de una gastronomía local que mantiene las tradiciones de las distintas culturas que se asentaron allí.

La vida nocturna en Córdoba es interminable. La Plaza de la Corredera es una zona popular, así como a lo largo del Paseo de Córdoba y la Avenida Brillante, donde encontrarás una gran cantidad de modernos bares y clubes nocturnos.

 

 
   
     
  Medina Azahara ...  
     
 
La Medina Azahara (o Al-Zahra), una ciudad-palacio, fue construida por el califa Abd-al Rahman III, y estaba destinada a ser la capital de una nueva provincia del Califato de Córdoba. La Medina Azahara fue construida en terrazas aprovechando la pendiente de la ladera montañosa. Cada terraza fue separada de las demás por paredes que dividen la ciudad en tres partes. Los palacios estaban en la parte superior, en la zona intermedia predominaban huertos y jardines, mientras que la parte inferior albergaba la mezquita principal y los edificios residenciales. Declarado monumento nacional de España en 1923, todavía puedes admirar sus azulejos, pinturas y columnas de estilo compuesto y corintio.