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Viaja a Barcelona y aterrizarás en una de las principales ciudades turísticas de España. Cosmopolita y animada, ofrece impresionante arquitectura, tiendas, buen clima, y hermosas playas aunadas a la calidez y el dinamismo típico español.
Acariciada por el sol y bañada por el Mediterráneo, Barcelona es un imán para los amantes de la arquitectura, los gastrónomos y las “aves” nocturnas, con museos, teatros y galerías de arte que son un verdadero placer para los sentidos.
Aprovechando los vuelos de bajo coste, los turistas vienen atraídos por el estilo de vida divertido y su ubicación sin igual, que ofrece fácil acceso a la Costa Brava, los Pirineos, cercanas ciudades históricas como Gerona y Tarragona, y la riqueza de sus monumentos góticos y románicos.
También vienen a descubrir las muchas ofertas de Barcelona en el mundo del arte, la arquitectura y la alta cocina: desde los cuadro de Picasso a la extravagancia de Gaudí, llegando hasta las excentricidades de Ferran Adrià y su alabada "Nueva Cocina Catalana”.
Para alojarnos elegimos el Hotel Jazz, idealmente ubicado cerca de la mayoría de las atracciones. Con habitaciones amplias, personal atento y excelente relación precio-calidad, fue justo lo que necesitábamos para disfrutar de nuestras vacaciones en la ciudad.
La encantadora ciudad de Barcelona es un deleite visual, y tiene una atmósfera que combina elegancia y sofisticación con un cierto encanto provincial.
En la exploración de sus calles medievales descubrimos el romance en su barrio gótico y el temor que inspiran las delicias de la fantástica - y a veces escandalosa - arquitectura modernista de Gaudí y sus contemporáneos.
El mejor lugar para ver gente, pasear o simplemente relajarse, es "Las Ramblas", una calle peatonal con decenas de cafés al aire libre.
Allí encontramos vendedores de flores, quioscos de libros y pequeños puestos de mercado junto a un sin fin de fascinantes atracciones, desde malabaristas y cantantes, hasta bailarines, titiriteros, artistas callejeros y estatuas vivientes.
Muy cerca está la Plaza Real, con multitud de bares y restaurantes, y el "Palau Güell", construido por el genio arquitectónico de Antoni Gaudí en un ondulado estilo Art-Nouveau.
Después de quedar fascinados por esas imágenes, paseamos por las calles estrechas y sinuosas del "Barri Gòtic", el barrio gótico medieval, lleno de bares de tapas y cafés.
Echa un vistazo al viejo “Els Quatre Gats” de Picasso y la Sombra del Viento, que se ha renovado sin perder su encanto bohemio. O recorre la antigua zona de la Barceloneta, en el paseo marítimo. Esta zona de la clase trabajadora, que siempre tuvo un aspecto un poco descuidado, ahora está llena de restaurantes de paella.
Barcelona está inextricablemente ligada a la arquitectura de Antoni Gaudí. La más famosa e inconclusa obra maestra - que no puedes dejar de visitar - la Iglesia de la Sagrada Familia, es el emblema de la ciudad.
En el barrio de l'Eixample verás otros alucinantes espectáculos de Antoni Gaudí: la Casa Batlló y La Pedrera, mientras que en el Museu Picasso, la Fundació Joan Miró y la Fundació Antoni Tàpies se rinde homenaje a otros artistas que dejaron su huella en la ciudad.
La forma más fácil de dividir la inmensa variedad de restaurantes de Barcelona es clasificándolos en nuevos y antiguos.
Allí encontrarás algunos de los más modernos restaurantes de los chefs más innovadores del mundo – como Ferrán Adrià – así como la cocina catalana tradicional, que a pesar de ser algo contundente, incluye muy buenos platos como la samfaina (parecido al pisto) y las espinacs a la catalana.
Cuando se pone el sol abren muchos bares y restaurantes, y la noche cobra vida. La cena se sirve en cualquier momento entre las nueve y las doce de la noche, y la diversión continúa en torno a bares y clubes nocturnos hasta altas horas de la madrugada.
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